Es tan sencillo como freír el pollo como para pollo frito y meterlo en una salsa de tomate casera aderezada con cebolla y ese sabor inigualable de utilizar el aceite en el que hemos frito pimientos verdes. Luego un hervor del pollo dentro del tomate durante un par de minutos y a comer. No tiene más.
Así lo hemos querido hacer pero mejorando algunos aspectos como la textura del pollo y dándole un ligerísimo toque picante que alegre un poco más el mismo. La salsa de tomate es una de las claves y os recomendamos que sea absolutamente casera, sin duda también se puede hacer con tomate en conserva, aunque ya os advertimos que no es lo mismo. Por lo demás, elegir un pollo de calidad, la segunda clave, a ser posible de campo/corral/campero, el plato gana enteros con este tipo animal.
Vamos con la receta y os vamos explicando algunos detalles, para un pollo con tomate para 3-4 personas, 1 pollo campero pequeño de 1,250gr, 1 pimiento verde tipo italiano, 1 cebolla, 1-2 dientes de ajo, 1 kilo y medio de tomates maduros, un poco de cayena, aceite de oliva virgen extra, agua, 1 cucharada de azúcar y sal.
El día de antes, lo primero será lavar y racionar el pollo, mejor cortarlo en trozos grandes y con piel para que así salga más jugoso. La forma de racionarlo es como os hemos enseñado otras veces.
Ahora aplicaremos una técnica que descubrimos por mi suegra y que consiste en poner el pollo en una salmuera durante unas horas, mínimo tres. Esto tan inocente, y que ella hacía a menudo con unos filetes adobados, resultaba ser excelso, incluso con carne descongelada, ya os lo contábamos, por ejemplo, cuando preparamos el maqluba de pollo y verduras.
Aquí la sal para que la veáis, pero mejor diluirla aparte. ¿Cuanto echamos? un puñado, lo justo para que el agua esté un poco sabrosa (1 cucharada sopera colmada), no hace falta más.
Lo sumergiremos en la salmuera y lo dejaremos toda la noche dentro de la nevera, o un mínimo de 3 horas, a poco que lo hagáis mejorará la hidratación de la carne.
Si no queréis hacer la salmuera, no pasa nada, continuaríamos con la receta. ¡Ah! con los despojos del pollo centrales (columna, cuello etc) hicimos un improvisado caldo el cuál congelamos. Aquí no se tira nada.
Lavamos y partimos el pimiento longitudinalmente y lo freímos en cuatro cucharadas de aceite de oliva virgen extra..
Cuidado con el aceite, que al freír pimientos salta como un demonio...
Mientras se fríe, lavaremos y partiremos los tomates.
Picaremos la cebolla y laminaremos el ajo.
Y una vez frito el pimiento por ambas caras, lo sacaremos y pocharemos la verdura en ese mismo aceite.
No os olvidéis de la guindilla si lo queréis picantillo. Esta es un trozo de aquellas guindillas caseras que secamos en casa y que os enseñamos en cómo secar guindillas frescas en casa.
Cuando haya rehogado la misma, echaremos el tomate y lo dejaremos freír tranquilamente con el azúcar y un poco de sal, ya iremos probando de sal conforme se vaya haciendo. La salsa será igual a la que hacemos habitualmente.
Una vez hecha, la reservamos (si es mucha podéis sacar un tuppercito y congelarla) y vamos secando y friendo las tajadas de pollo. Estas irán con un mínimo de sal.
Freír a fuego medio y en abundante aceite hasta que prácticamente se hagan. Este aceite se puede emplear posteriormente para otros guisos.

Vamos sumergiendo las tajadas en el tomate, primero las tajadas que no son pechuga, es decir, muslos y contramuslos, las dejaremos cocer 10-15 minutos a fuego muy lento, y luego las pechugas, que estarán 2-3 minutos. No os preocupéis por que el tomate se quede sin agua, el pollo le aporta jugos.
Menear de vez en cuando y una vez listo apagar.
Colocar los pimientos fritos por encima, y servir.
Ideal de un día para otro, para comer, cenar, tupper ¡para todo!
Salud y feliz fin de semana.
Pues me a gustado este pollo de la forma que lo pones, tiene que quedar muy jugoso.Besosss
ResponderEliminarVaya guiso estupendo, que color tan fabuloso.
ResponderEliminarEn Aragón es muy habitual el chilindrón. El pollo, después de sellado y dorado (simplemente), se guisa sobre una base de cebolla de Fuentes de Ebro, tomate pelado y picado, ajos (machacados) y laurel. Unos diez minutos antes de finalizar se añaden pimientos morrones asados. ¡Exquisito! Ah, también se puede aplicar a la espalda o los jarretes del ternasco, Mmmmm..... ¡Buenísimo! Si venis por Zaragoza os lo preparo.
ResponderEliminarPues muchas gracias! :-)
EliminarUy qué bueno! Es una receta genial para prepararla en agosto, cuando me voy a casa de mis padres al campo y mi madre me pide que cocine :). Tenemos allí kilos y kilos de tomates recién cogidos, así que me viene ideal! Tomo buena nota además del detalle de la salmuera previa, es que tengo que probarlo sí o sí.
ResponderEliminarUn abrazo!
Teneis unas recetas estupendas, no me pierdo ni una,
ResponderEliminarun saludo
No es conveniente lavar el pollo, lo único que hacemos es repartir por la cocina los posibles gérmenes o bacterias con las salpicaduras. En EEUU y GB están recomendando no lavar nunca el pollo, simplemente con guisarlo, freírlo o asarlo matamos cualquier bacteria.
ResponderEliminarEs cierto, pero teniendo un poco de cuidado no hay que alarmarse con estos avisos que lanzan los gobiernos que sobre todo van dirigidos a la hostelería. Es como cuando recomiendan no hacer mayonesas, o usar tablas de trabajo para las cocinas con materiales sintéticos, algo esto último que no entendemos. Es cierto que hay mucho descuidado por ahí fuera, a todos los niveles, y es cierto que es un peligro real si no se conoce eso que llaman contaminación cruzada. Nosotros cuando lo lavamos lo ponemos siempre sobre un plato o una tabla adicional que siempre lavamos posteriormente con estropajo, lejos de otros alimentos. Lo hacemos porque algunas veces vemos en algunos pollos camperos algo de 'caca' (real) por la cloaca (coxis), por ejemplo, que para nosotros no es plato de buen gusto.
EliminarGracias Juan!
Un saludo.
Se me olvidaba, muchas gracias por todas tua recetas tan bien explicadas.
ResponderEliminarmuchas gracias!
EliminarEsto "tan inocente" de poner el pollo a remojar en salmuera toda una noche reclama una aclaración. La antiguamente tan codiciada sal es, también, un importante potenciador de sabor. Resultará sabroso, seguro. Kikos (no Arguello), encurtidos, patatas chips, jamón, bacalao, cecina, pipas y un interminable etcétera, lo acreditan. Buena parte de los 25 o 30 gr de sal se incorporarán al pollo. Mucha sal. Ademas lo hemos puesto con su piel de la que después nada se dice. Esto es un blog de cocina sabrosa no necesariamente e ineludiblemente sana. Y me hago yo mismo la observación.
ResponderEliminarExiste un muy largo repertorio de potenciadores de sabor naturales, no químicos. Olvidémonos del glutamato Las especies lo son. Usadas con discreción e inteligencia dan mucho (mucho) juego y alegran al personal.
Ingerimos mucho sodio, demasiado. Es un hábito heredado y difícil, casi imposible de erradicar. Lamento mi irrupción inoportuna y patosa. Me gusta mucho vuestra página.
C.C.
Hola C.C. cuánto tiempo sin saber de ti, la verdad es que nos tenías abandonados! Bueno, lo de la salmuera es porque la carne gane en jugosidad, lo de la sabrosura es un efecto colateral. Queda la carne jugosísima. Un saludo!
EliminarLo de la salmuera me ha sorprendido y voy a probar a hacerlo así cuando haga un guiso con pollo. Muy curioso y lógico.
ResponderEliminarNo sabía que este guiso era veraniego. Por los tomates? Qué rico, por favor. Me ha encantado y el toque del pimiento frito encima es muy andaluz. Genial.
Besitos Carlos. Siempre me alegran tus platos.
De toda la vida de mi suegra en Valencia! Y que con conejo? Super plato! Nosotros lo tomabamos tambien de noche con patatas fritas y un buen pan crujiente. Nos lo llevabamos al cine de verano al aire libre en la playa de La Malvarosa. Ademas estabamos muy enamorados! Por favor!!! Quiero regresar al pasado!!!!!!!!!!
ResponderEliminarHoy mis suegros ya no estan (como duele!), el area del cine es un lujoso restaurant y solo queda la brisa del mar, el olor a azahar en las calles cercanas proveniente de aguna casa vieja y el amor... Este amor que es siempre el
mismo pero que siempre es diferente como decia el poeta.
Genial!
EliminarTiene muy buena pinta. Me imagino que el conejo con tomate se puede cocinar igual. Probaré y os comento.
ResponderEliminarExactamente igual, aunque si es de campo necesita algo más de cocción
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